“La respuesta de la demanda del mercado inmobiliario depende diversos factores como el desarrollo de las fases de desescalada, la situación financiera de los potenciales compradores, las cifras del empleo, el impacto en la inversión, etcétera. Sin embargo, lo que sí es una certeza es que las necesidades habitacionales han cambiado y que, a raíz del confinamiento, han surgido otras prioridades a considerar a la hora de adquirir un nuevo inmueble”. Así empieza el último estudio del ‘servicer’ inmobiliario Solvia, en el que asegura que los cambios están llegando tanto a la vivienda habitual como a las segundas residencias.

En su opinión, las pequeñas viviendas en la playa están perdiendo brillo como segunda residencia ideal y está creciendo la demanda de viviendas interiores o costeras en las que el propietario puede pasar buena parte del año y en las que haya espacio suficiente para teletrabajar.

“El buen funcionamiento del teletrabajo ha convertido a las segundas viviendas en una alternativa que ya no solo es posible disfrutar durante los fines de semana o en vacaciones. Ahora, gracias al previsible incremento de la implantación del trabajo a distancia durante la vuelta a la “nueva normalidad”, este tipo de inmuebles tomarán mayor importancia. Sobre todo, este verano, cuando tras varios meses de cuarentena los propietarios se desplacen a sus segundas residencias a disfrutar del buen tiempo de la época estival”, sostiene el estudio.

Y añade que “este aumento de uso conllevará que los aspectos tradicionales que antes se tenían en cuenta a la hora de valorar su adquisición se modifiquen, dando lugar a la necesidad de mayor espacio, estancias para trabajar, luminosidad o extras”.

En este escenario, el ‘servicer’ ha resumido cuáles son los principales intereses y motivaciones que a partir de ahora van a marcar la búsqueda de un segundo inmueble:

1. Menos playa y más pisos amplios con espacio para trabajar. Solvia recuerda que, tradicionalmente, las segundas viviendas de costa solían ser pequeños inmuebles de no más de 50 m2 y una habitación. Ahora, la prioridad estará en disponer de más superficie, flexibilidad y, sobre todo, estancias abiertas, que” no solo aportarán mayor sensación de amplitud, sino que también incrementará la luminosidad de la vivienda y ayudará a crear ambientes más acogedores”. Además cree que a partir de ahora también se buscará que las segundas residencias incluyan estancias que puedan adaptarse como espacio de trabajo, cuarto de juegos o zona de relajación, tanto en inmuebles de costa como en zonas rurales.

2. Una decoración cuidada y a medida. Otra de las tendencias que destaca el estudio es que llega el fin del reciclaje de muebles y objetos decorativos que proceden de la primera vivienda o de donaciones familiares. Así, sostiene que “su diseño tomará personalidad propia y el desembolso en su decoración será mayor, ya que el objetivo es disfrutarlas mucho más tiempo”.

3. Que tenga espacio exterior. El estudio recalca que “después de semanas de confinamiento, los futuros compradores valoran mucho más el hecho de contar con estancias al aire libre (balcones, terrazas, patios, pequeños jardines…). Tener este tipo de extras de vivienda supone disfrutar de múltiples ventajas: posibilidad de hacer, desde casa, ejercicio al aire libre, plantar un pequeño huerto, organizar reuniones familiares… Esto también se trasladará a las segundas viviendas”.

4. Una apuesta por la luz natural y la eficiencia energética. Otro de los cambios es que, a pesar de que la iluminación natural hasta ahora no ha sido una prioridad absoluta en las segundas residencias, ahora cobra protagonismo por su influencia en la salud física y mental, y porque fomenta la concentración a la hora de trabajar y reduce el gasto en electricidad.

Además, también crece el interés por los inmuebles que sean energéticamente eficientes y tengan un buen aislamiento acústico. En este sentido, el ‘servicer’ recalca que “ahora que se va a pasar más tiempo en este “segundo hogar”, el ahorro y la disminución de la demanda energética tomará mayor protagonismo. Esto ocasionará que se refuerce la importancia de contar con soluciones como electrodomésticos de bajo consumo, aislamiento térmico, tecnología inteligente con sistemas de localización o programable… Y también crecerá la instalación de sistemas de aislamiento acústico, a fin de garantizar el mayor ambiente de confort interior posible”.

5. Una apuesta por materiales que protejan de la contaminación. Por último, el estudio concluye que «el tipo de material de construcción y la calidad del mismo es otro de los criterios que afectarán a la elección de una nueva vivienda. El hecho de permanecer más tiempo en casa ha llevado a que aumente la preocupación por la contaminación en espacios cerrados, una consideración que también se verá reflejada en las segundas residencias. Por ello, ahora más que nunca se valorará que un inmueble esté fabricado a base de materiales naturales, libres de tóxicos e inocuos. Así mismo, proliferará el uso de productos (revocos y pinturas) capaces degradar olores y sustancias nocivas para la salud”.

Publicado en Idealista News